Camaleón

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Getty Images │ Uso libre

Hace ya un tiempo era asiduo invitado a las salas de teatro, un grupo de amigos se había embarcado en la rama de las artes escénicas relacionada con la actuación, así comencé a relacionarme con la actuación. Verlos representar historias y actuar frente a espectadores que quedaban deslumbrados ante tanto talento el cual no tenía nada de empírico por haberse formado en El Teatro Taller del Instituto Cultural Domínico Americano, fue en el Auditorio Patrick N. Hughson donde comenzó dicha travesía. Mismo donde luego hicieron el cruce de las butacas al pizarrón.

Que buenos tiempos esos, no los recordaré por sus nombres de pila, por el trasfondo del escrito mismo, sino por los apodos que fueron ganándome con el paso del tiempo, así quiero recordar a cada uno, con el mismo hilarante nacimiento de cada seudónimo o sobrenombre que les acomodé.

Como las damas siempre les tocan primero, comenzaré por “Mamerinde” una india de no mucha estatura, pero de magnificas dimensiones, estaba también la “Potra” qué bueno, no era una dama ni mujer, pero si un tremendo amigo que hacia reir con sus ocurrencias y relatos amorosos, casi 7 pies de estatura algo fornido, todo un varón, un poco fino, pero varón según su documento de identidad y electoral, entre ellos estaba mi mejor amigo “Lololo” que desencajaba de lo colorido del grupo, pero la pasión por las tablas los integraba a él con un perfección única.

Las responsabilidades fueron llegando y así el grupo fue aminorando hasta desaparecer, de cuando en vez nos reuníamos para a golpe de un buen recuerdo acompañado de etílico rememorar esos días y peripecias, tanto de ensayos como de montajes en general. El tiempo siguió y con pesar del alma vi partir al mas allá a “Lololo” perdiendo así todo interés por las historias actuadas, las luces, el maquillaje y todo lo relacionado a las tablas.

Pasó mucho tiempo hasta que algo relacionado al teatro me llamara la atención, pero leyendo un matutino impreso leí, “Camaleón, Cabaret y Circo, Waddys Jáquez, vuelve a escena con un espectáculo donde el público dejará de ser un espectador para convertirse en un personaje”. Me llamó la atención al instante, tenía que hacer eso parte de mi historia.

Así hice los contactos pertinentes y aposté a alguien con quien compartir esta aventura, y créanme, que al final nos quedó una que contar, como siempre.

El lugar ambientado de manera sencilla, pero exactamente como debía ser, para recrear un cabaret de mala muerte y miles de buenas vidas es lo que se encuentra al entrar al espacio que nos transporta a la magia del musical, rompiendo con lo tradicional de una sala de teatro.

Igual ahora obviaré los nombres de pila, pero “Sensación” que hace el musical una retrospectiva de lo que otrora fuera el negocio de “Mamá Lola”.

El “Camaleón” el cabaret más visitado en su momento, poseedor de las beldades más deseadas y llamativas de su época, una que como la canción aquella quedó “donde habita el olvido”, hoy nos vuelve a deleitar con la controversial “Bola de fuego”, “La Veterana”, “Bertita”, “La Rompe Olas” y “Deseo” cuya única misión es “poner los hombres a sudar, porque el que no suda no bebe y en la bebida es que está la ganancia”.

Bola de Fuego│Cheddy García│Camaleón, cabaret y circo.

 Y es que la vida se describe aquí de manera magistral, por el desdoble en la realidad de cada personaje, no importa el sexo de estos o al que le toque atender, viendo alejarse la vida, esa que creyeron los mantendría eternamente bañados del mismo esplendor que da la juventud, “¿Para qué sirve la belleza? Si el tiempo no perdona, solo se dilata”, pero que no pueden atesorar mas allá de la su realidad.

Una selección musical muy acorde a la necesidad de un trago acompaña toda la obra musical, yo seleccioné uno de ron, y créanme, el ambiente lo hizo saborearse diferente, al escuchar las canciones de “Deseo” la estrella que distingue el cabaret.

Deseo │ Diomary La Mala │ Camaleón, cabaret y circo.

Después de 30 años el “Camaleón” cierra sus 7 puertas, lo hará como por arte de magia, uno al nivel de “Sandunga” que si la dejaran podría desaparecer la vida de “Carlitín” por un asunto personal con el perdido muchacho.

Sandunga, la mujer volcán│Delta Soto│Camaleón, cabaret y circo.

Un disfrute de principio a fin, escuchar a “Sensación” contar su historia, una que “ha contado tanto que ya no sabe, si está soñando o es parte de su realidad” nos lleva a ese mundo de la vanidad, lujuria, de ese vicio maestro de creernos abusar de la vida, mientras nos invita a reflexionar, que todo tiene su final, que a todos nos llega en algún momento la inevitable realidad y nos pasa factura, una que no conoce quienes fuimos, ni que hicimos en ese viaje constante del día a día, solo le importará que tanto aprendimos y que todo y en qué medida cambiamos.

 

Solo queda decir, al elenco “rómpanse una pierna”

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