Comunicar no es un Hobby

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Abarrotar este texto de recalcitrantes definiciones sobre “comunicación” sería un absurdo, pero ver la forma en que algunos comunicadores, locutores, periodistas, se expresan, escriben, desglosan temas y publican opiniones da ganas de llorar.

Atestiguar a un comunicador, defendiendo a capa y espada que se escribe “Hiendo” en vez de, la forma correcta, “Yendo”, es penoso. Observar a locutores despedazando en cada frase las bellezas del idioma español es verdaderamente vergonzoso para nuestra clase. Leer como periodistas deciden escribir bajo cuestionables principios morales, vendiendo en cada trazo su ética, subastando sus adornadas opiniones y defendiendo intereses a cambio de prebendas, son acciones me hacen cuestionar la profesionalidad actual del ejercicio de comunicar.

Las libertades sociales que se refieren a la expresión, opinión y prensa están viviendo su mejor momento, las Redes Sociales le ofrecen al comunicador, o a aquellos que quieren serlo, una herramienta útil y asequible para, desarrollar sin limitaciones, las ponencias individuales, sin el temor de, obligatoriamente, seguir “líneas que ordenan los directores de Medios”. Soy un vivo ejemplo de ello.

Pero tener a las manos los instrumentos digitales que liberan, a niveles nunca antes alcanzados, la profesión periodística, es una espada de doble filo. Contar con Medios desde los cuales, poder expresar sin tapujos tu parecer sobre un tema incrementa el compromiso de responsabilidad y carácter que exige este voluntario y poderoso trabajo.

Vemos, ya como algo normal, a periodistas blandiendo su pluma alegremente y sin recato, causando daño contra segmentos de la población, sin detenerse a sopesar las repercusiones negativas que producen su irresponsable proceder.

Leímos como un poderoso medio de prensa nacional publicó un artículo muy alejado del compromiso social que conlleva el ejercicio periodístico. En dicho texto opinativo el periodista se manifiesta con ligereza, señalando puntualmente a los ciudadanos que usan calzado deportivo, como la característica principal para identificar a los delincuentes y malhechores.

Lo peor del caso es que el artículo en cuestión no identifica ningún tipo de estadística oficial o estudio científico que le de veracidad a los conceptos emitidos. Tampoco señala fuentes fidedignas que soporten la opinión manifestada en contra de aquellas personas que se inclinan por vestir con tenis y pantalones cortos, esteriotipándolos como facinerosos sociales.

Sobre todo, el escritor de esa vejación pone en riesgo su credibilidad y la del medio mismo, señalando textualmente las marcas de calzado más usadas por los susodichos personajes (siendo pasibles a ser demandados por esas casas comerciales), que según su preferencia de moda, despiertan un “perfil sospechoso”. Me pregunto si ese “colega” conoce a qué se refiere el término “perfil sospechoso”, porque en esencia recoge mucho más que una simple indumentaria, tiene que ver con múltiples características que van desde la forma de caminar, hasta las expresiones corporales y faciales. Una persona de saco y corbata podría, dependiendo las circunstancias, ser foco de alerta y señalado por las autoridades competentes con ese “perfil sospechoso” tan controversial.

La opinión, al ser exteriorizada por un periodista, apoyado por un Medio de Comunicación, deja de ser una observación menuda y obtiene ribetes de trascendencia social, que hasta podría dictar el curso de las tendencias culturales. El comunicador no está para señalar o acusar a una persona o segmento social con dictámenes infundados. No es función del periodista establecer, medalaganariamente, estereotipos sociales basado en hipótesis alegres que no hayan sido demostradas. Por ello, comunicar no es un hobby.

El Medio para convencer

“El medio es el mensaje”, resaltó Marshall Mcluhan (1911-1980), en el libro homónimo publicado en 1967. Aquí le daba continuidad a su teoría de que los Medios de Comunicación pasarían a ser extensiones mismas de la anatomía humana, hipótesis que desarrolló años antes en el texto “Comprensión de los Medios de Comunicación: Extensión del Hombre” (1964). Y que la comunicación sería tan integral y universal que desaparecerían las fronteras comunicacionales del mundo, convirtiéndolo en una especie de “Aldea Global”: (La Guerra y la Paz en la Aldea Global, 1968).

La comunicación no se limita a “informar lo que pasa”, dentro de la información existe un manojo de características que obligan al comunicador a prepararse acuciosamente antes de emitir juicios o valorar algún aspecto de la sociedad. El rápido acceso a los acontecimientos, sin importar la parte del mundo en que ocurran, demanda del que pretende dedicarse a esa inquietante carrera: preparación, dedicación, esfuerzo y sobre todo respeto.

Al guardar la ortografía, al cuidar el idioma, al hacerse eco de informaciones fidedignas, al escudriñar y argumentar de manera correcta las opiniones emanadas, no solo respetamos la profesión como tal, también retribuimos a aquellos que nos brindan el favor de leernos y/ó escucharnos el respeto que verdaderamente merecen.

Al utilizar los Medios para emitir opinión, buscamos subjetiva o tácitamente convencer y persuadir, estos dos conforman el cuarto objetivo de la comunicación, los tres principales ya suenan como cliché: “Informar, formar (educar), entretener”. Siendo “convencer y persuadir” la misión menos mencionada, pero la más importante. Es un requisito básico en todo comunicador, sin importar que sea o no profesional en la materia, dominar el ejercicio de la retórica, que se refiere a las reglas básicas del arte de hablar y escribir bien.

Si por alguna razón usted determinó ser comunicador, no es obligatorio formarse en las aulas, conozco muchas personas que no han pasado ni cerca de un pensum de comunicación, pero dominan al dedillo el arte de comunicar. Eligieron comunicar y disciplinadamente lo convirtieron en su estilo de vida.

Aristóteles describe la retórica como: “La facultad de determinar en un caso particular cuáles son los medios de persuasión de que se dispone”. Lo que recae en uso indisciplinado de los Medios como una irresponsabilidad de parte del comunicador.

 

Al momento de elegir las Redes Sociales, por ejemplo, para elevar tu mensaje, transformas ese Medio en la extensión misma de tu voz, de tus manos, de tu pluma, y te obliga a elevar el discurso para poder convencer, al mismo tiempo en que “informas, formas y entretienes” a quienes te siguen y eligen consumir esa información que proporcionas.

Así como el acceso a Internet nos abre una infinita gama de informaciones, también sirve para incrementar sustancialmente tus habilidades y aptitudes comunicativas.

Si decidió de manera sensata seguir la senda de la comunicación, lo más coherente es que crezca en la medida que se involucra. Deje de ver el ejercicio de comunicar como un pasatiempo con el cual quemar las horas de ocio, porque les aseguro que comunicar no es un hobby.

Si puso su reputación, sueños, metas y pretensiones en la comunicación, dele el carácter y la estatura que esencialmente merece. No use los Medios como zafacón donde verter sus inmundicias existenciales. Dispóngase a diseminar la ética y la responsabilidad que la profesión demanda.

Comunicar no es un Hobby, comunicar es una digna y hermosa profesión.

 

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About the Author

Rafael Henríquez
Director y Productor de Con Miel y Con Hiel Mass Media, Periodista, Cronista Deportivo, Locutor, Escritor.