Pedro el Grande, Orgullo Dominicano en Cooperstown.

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 “A los 16 años hacía su aparición en las ligas menores, donde permaneció cuatro años y llegó a ser el pitcher de mejor rendimiento”

Tras una espera de 32 años, República Dominicana, el país extranjero de mayor población en las Grandes Ligas, logró colocar un segundo representante al Salón de la Fama de Cooperstown, el más alto reconocimiento que puede recibir un pelotero en el béisbol profesional.

 

Se trata de Pedro Martínez, quien a base de su talento, su esfuerzo y dedicación, alcanzo la cima del éxito durante su triunfante carrera de 18 temporadas en el béisbol de las Grandes Ligas, y con su simplicidad, amabilidad y calidez, se ganó los corazones de millones de seguidores, que desde siempre han visto en él, más que un excelente pelotero, la más digna y meritoria representación del ahínco y la generosidad del pueblo dominicano.

Pedro Jaime Martínez, o Pedro el Grande, vio como el pasado 6 de enero se materializó el fruto de su estilo dominante y espectaculares hazañas desde el montículo: Se convirtió en el segundo lanzador hispano en ser exaltado por votación al Salón de la Fama del Béisbol de Cooperstown, de esta manera pedro se convierte además en el segundo pelotero dominicano en alcanzar tan alta distinción, luego del Monstruo de la Laguna Verde, el inmortal Juan Marichal.

 

El astro de Manoguayabo es un vivo ejemplo de que la pasión hace la perfección, nunca permitió que las adversidades de su entorno mermaran su entusiasmo, en cada palo de escoba tenía un bate y en cada piedra que forraba con hilo una pelota. Esa fue la realidad que desde temprana edad vivió en las calles de la mano de su hermano mayor Ramón Jaime Martínez, quien durante 13 temporadas se destacó, en especial con la camiseta de los Dodgers de Los Ángeles.

Además de Ramón, el hijo de Pablo Jaime Abreu y Leopoldina Martínez, tiene otros dos hermanos: Jesús y Nelson, quienes también fueron jugadores profesionales, siendo Nelson el único que no llegó a la gran carpa.

 

Es así como Pedro, junto a sus hermanos y amigos empieza a forjar su camino a la grandeza. A los 16 años hacía su aparición en las ligas menores, donde permaneció cuatro años y llegó a ser el pitcher de mejor rendimiento; este era solo el inicio de una abundante y deslumbrante manifestación de talento, que se iniciaría con su debút de grandes ligas para el equipo grande de los Dodgers de Los Ángeles el 24 de septiembre de 1992.

 

Su gran talento se veía brillar desde lejos y su hermano Ramón estaba tan consciente de ello, que llegó a afirmar frente a todos sus compañeros de equipo que Pedro era mejor que él, pero los Dodgers consideraban que no tenía ni el peso ni el tamaño para establecerse como abridor, su mánager Tommy Lasorda lo relegó al bullpen, donde se desempeñó como preparador, y una vez más exhibió un dominio absoluto sobre sus contrarios, dejando marca de 10-5 con 2.61 de efectividad y 119 ponches en 65 juegos y 107 innings de labor.

 

Pedro Martínez sencillamente preparaba al mundo para un espectáculo monticular lleno de logros, como sólo los grandes atletas pueden brindar. Ese show deportivo dió inicio cuando los Dodgers, no convencidos de su talento, lo cambian a los Expos de Montreal en 1994. Allí consiguió, en 1997, bajo la dirección y el apoyo incondicional de su compatriota, el gran Felipe Alou, el primero de sus tres premios Cy Young, con marca de 17-8 y 1.90 de efectividad.

Su ingenio, perspicacia y capacidad de dominar todo un abanico de lanzamientos, lo convirtieron en un lanzador estelar que resultaba demasiado caro para las arcas de Montreal, por lo que fue canjeado a los Medias Rojas de Boston, donde se erigió como “El Grande”. Allí alcanzó logros que sólo los deportista de su nivel pueden alcanzar: dos premios Cy Young consecutivos y la triple corona en 1999, asistir ocho veces al Juego de Estrellas, y junto a los también estelares dominicanos David Ortiz y Manny Ramírez, llevaron a los Media Rojas a ganar la Serie Mundial del 2004, luego de una sequía de 86 años.

 

Al término de su carrera Pedro Jaime Martínez, de 1,8 m de estatura, pasaría por los equipos de los Mets de Nueva York y los Phillies de Philadelphia, concluyendo así una colosal carrera deportiva, donde obtuvo un total de 219 victorias, 3154 ponches, y una más que sensacional efectividad de 2.93.

Ahora, Pedro cuenta con el honor de estar entronizado, no solo en el Salón de la Fama del Béisbol, sino también  en la memoria de cada persona que ve en su merecido éxito, el esfuerzo, la pasión, y una calidad humana que lo convierten en un orgullo dominicano digno de ser reconocido.  

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About the Author

José Miguel Almonte Vargas
Radio Host - Voz Comercial, Escritor de Cine y Deportes.