¿Por qué sigo escuchando “Más” de Alejandro Sanz?

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Dentro de las libertades que presentan las reglas y principios que gobiernan el uso de la lengua, como objeto de estudio de la lingüística, la palabra “Más” juega el papel de un adverbio comparativo que denota superioridad y precede a adjetivos o adverbios, también puede funcionar como un adjetivo que modifica a un sustantivo, como un pronombre, sustantivo o conjunción copulativa.

Pero es en el plano artístico donde quiero hacer mención del aporte que realizó esta pequeña palabra,específicamente en el plano musical, cuando en el año 1997 el cantautor español Alejandro Sanz publica su quinto álbum de estudio, el mismo que lleva por título el melódico término que hoy inspira este artículo.

Los méritos alcanzados por este álbum vienen a dar reconocimiento a la que sin dudas es la producción discográfica más cálida, profunda y reflexiva en el catálogo del madrileño. Publicada bajo el sello Warner Music Group, la placa consta de diez canciones, todas de la autoría de Sanz, con la producción del propio artista, junto al italiano Emanuele Ruffinengo y el reconocido productor español Miguel Ángel Arenas.

 

Toda la sutileza y sensibilidad artística impregnada en cada una de las canciones que componen esta producción, sirvieron de puente para llegar a millones de corazones que hicieron suya cada interpretación, cada historia contada por la voz andaluza de Alejandro Sanz.

“…cuanto lamento que al final no hablásemos ninguno de los dos, porque ahora nos sobra tiempo para pensar que pasó ese último momento cuando no tuve tiempo”, con esta frase el autor alimenta la canción Ese Último Momento cuando la misma transita su hemisferio. Esta canción es la segunda del disco, rica en significar la evasión y la falta aparente de tiempo que va matando una relación, postergando lo impostergable hasta ese último momento. Pero es la canción Y, ¿Si Fuera Ella?, que nos da la bienvenida y nos invita a disfrutar esta travesía musical, tocando puerto en diez ocasiones, y haciendo nuestro cada destino visitado a través de la virtuosa mano de Alejandro.

 

“¿Y, Si Fuera Ella?” muestra ese terrible sentir del que nos volvemos presos, que nos llena de confusión, que nos sumerge y nos pone de frente ante la cara más ambivalente de eso que llaman amor, cuando ves cómo sale de tu vida esa persona que bien pudiera llegar a ser tu gran amor, o simplemente es la que viene a realizar una función en la que luego, tú mismo debes bajar el telón. Es el momento en cual encontrar la respuesta se hace preciso, pero no la tienes, lo único que posees es la fiel incertidumbre que te hace preguntar: ¿Y, Si Fuera Ella?

Después de dos destinos que nos mostraron el difícil camino de la reflexión, llega un tercero en el que nos invade la desilusión. “Corazón Partío” no necesita presentación, más de uno se ha estrellado en la nada, y Alejandro, consciente de esa realidad, nos regaló una pieza con la que medio mundo se identificó. Esta se convirtió en la canción más significativa en la carrera del prolífico artista, la más versionada, más de 70 semanas en las listas de popularidad de varios países, su letra fue acogida por todos aquellos que a diario le buscan sentido a una melancólica y lastimosa frase que reza de la siguiente manera: “Para que me curaste cuando estaba herío si hoy me dejas de nuevo el corazón partío.”

Y en la cuarta parada, sí es que llegamos a un buen puerto, a la historia de una pareja que, más bien, puede que sea de una terna o quién sabe qué, y ante este relato quedamos perplejos con la creatividad del señor Sanz en la descripción y narración de tan hermosa historia. Hay muchas interpretaciones sobre la realidad que vive el no vidente que protagoniza este drama, y sobre el particular respetamos la negativa del autor a nunca revelar cuál es la situación vivida para aquel que “Siempre Es de Noche”, él ha dejado a nuestra imaginación lo sucedido, y de esa manera lo aceptamos, y conforme agradecemos por la creación de tan esplendida melodía.

Las promesas hechas bajo la inocente y viril juventud, que luego se ven marchitadas por la decisiones que a lo largo de la vida son tomadas, la vivimos a plenitud cuando escuchamos como “La margarita dijo no”, a él que quiso “Acariciar la luna”, y a ella que quiso ser “Rosa y amapola”.

 

“Hoy que no estás” suena a la perfección con la guitarra eléctrica, instrumento a través del cual Alejandro le expresa a su amada, que aunque le parezca una mentira puede que la vida siga, pero que “Sin ella, ¿pa´ qué?”.

 

No es que este sea el álbum más vendido en la discografía de Sanz, y en la historia de España, no es el hecho de que tuvieron que lanzar seis sencillos y todos llegaron al tope en las listas de popularidad, es simple y llanamente que “Más”, es un desborde de genialidad lírica y musical, donde cada canción se hace de un sonido conceptual propio, en el cual se arropa la historia contada desde la más sublime y elevada creatividad del señor Alejandro Sanz, lo que convierte esta placa en una verdadera obra maestra.

 

Y para justificar lo dicho anteriormente, llega la séptima entrega de este fascinante disco, “Un Charquito de Estrellas” es esa canción que confabula a la perfección el siempre hermoso juego lírico de la metáfora que refleja una realidad, la realidad a la que se enfrenta una relación cuando su amor, donde mejor se manifiesta es bajo la tormenta.

Si todavía queda alguna duda sobre la capacidad artística de este señor, puede que el octavo destino alcanzado por este barco le muestre un tesoro musical que ni siquiera piratas tan temidos y experimentados como Edward Teach (Barba Negra) o Francis Drake pudieron encontrar. Y es que para encontrar la manera perfecta de como expresarle a un amig@,  que tú estás haciendo tuyo su sufrimiento, y hacerlo de una manera más que magistral, a través de lo que el mismo autor afirma es la única forma que tenía para expresarlo: una canción.

¨…Esta es mi manera de decir las cosas. No es que sea mi trabajo, es que es mi idioma.¨ Es precisamente la canción el idioma en que este artista se valió para comunicarle a su amiga que el solo pretende que cuente con él, que no sabe qué decir ni qué hacer para verla feliz, y en realidad no sabemos si el llego hacerla feliz, pero lo que si podemos afirmar es que tanto su amiga como el mundo, tienen en Alejandro Sanz, un virtuosos artífice de la canción.        

 

“Si Hay Dios”, seguramente entiende de Alejandro, seguramente entiende de emoción, y seguramente entiende que, las letras que inspiraron este artículo nacen de la profunda admiración que les profeso a uno que otros artistas, que con su talento son capaces de conectar las emociones con las experiencias vividas, desde una plataforma tan sensible y penetrante como lo es la música. “Si Hay Dios” es esa canción que puede conectar esas emociones, y que una vez más, de la mano de Sanz, nos lleva y nos trae emocionalmente, sin que podamos notar otra cosa que no sea la hermosura lírica y musical de la misma.  

 

Con “Aquello que me diste” llega a su último puerto esta sublime travesía, esta canción junto a “Siempre es de noche” se consolidaron como mis dos favoritas.

 

 “Aquello que me diste” muestra la manera ideal en  la que toda relación debe terminar, llena de agradecimiento por el crecimiento alcanzado durante la misma, el afecto en lugar del rencor, la humildad en lugar de la ignorancia y el resentimiento, es como Alejandro Sanz nos muestra lo dulce que pude ser una ruptura, solo a través de la maestría que él posee.

 

“Con aquello que me diste” llega el final de un viaje que desde 1997 no me canso de repetir, de una embarcación que no me canso de abordar, que mientras más la abordo, más me convenzo de la atinada decisión de que me tiene 19 años después, escuchando “Más” de Alejandro Sanz.      

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José Miguel Almonte Vargas
Radio Host - Voz Comercial, Escritor de Cine y Deportes.