Apara y batea

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La historia ha catalogado a los lanzadores como “outs vestidos de peloteros”. Es hasta irrisorio ver a un pitcher agotar un turno al bate, son displicentes, con una técnica de bateo desorganizada y discordante. Debido a que éstos se concentran más en perfeccionar sus lanzamientos, las prácticas de bateo se limitan a unos cuantos toques de bola.

Algunos sufren lesiones por usar una forma incorrecta de sostener el madero.

Pero gracias a la existencia de esas excepciones que confirman la regla, por las Grandes Ligas han pasado lanzadores que son respetados al momento de pararse en una caja de bateo, unos atletas que además de sacar outs, son capaces de erguirse en el plato y conectar la pelota como esos bateadores ya consagrados.

La noche del sábado Bartolo Colón subió a “la lomita de los sustos” y logró su victoria 221, cifra que lo coloca entre los lanzadores más exitosos del negocio, ocupa el lugar 75 en triunfos de todos los tiempos y es el de más partidos ganados entre los activos.

Pero con respecto al bateo, el derecho dominicano está en el montón. Con 228 turnos oficiales ha conectado tan solo 21 imparables, para un paupérrimo .091 promedio al bate y se ha ponchado 121 veces, casi la mitad del total de sus visitas al plato (249).

Lo que lleva a mencionarlo en este artículo es que en el juego del sábado, a la altura del 2do., episodio, Colón conectó el primer cuadrangular de su carrera, siendo el pelotero más viejo en sacar la pelota del parque por primera vez con 43 años, un soberbio estacazo por todo el jardín izquierdo, “duro y por su banda”.

Pitchers que batean

Ese aislado evento en la carrera de Bartolo hace pensar en cuáles lanzadores han demostrado tener un poder tal que los convierta en bateadores de cuidado para los pitchers contrarios. Algunos de ellos fueron tan buenos con el madero, que abandonaron la lomita e hicieron la transición a jugadores de posición.

George Herman “Babe” Ruth

El nombre que más resuena en la memoria es el de George Herman “Babe” Ruth, considerado por muchos el mejor bateador y jonrronero de la Gran Carpa, antes de destrozar la costura de las pelotas fue un dominante lanzador. Vistiendo la franela de Boston, El Bambino, siendo pitcher abridor, compiló marca de (89-46) con un robusto promedio de carreras limpias de 2.19, pero ya demostraba su gran capacidad al bate, en 1919, antes de ser vendido a los Yankees de New York, acumuló una línea ofensiva de (.322, 29, 113). Lo sorprendente es que en esa temporada, su última como lanzador, tuvo record de (9-5, 2.97).

Los 49 vuela cercas conectados por Ruth, siendo pitcher a tiempo completo, son la mayor cantidad para un lanzador y lo hizo en sus primeras cinco temporadas (1914-1919). Wes Ferrell, quien jugó con seis equipos entre 1927 y 1941 tuvo una extraordinaria línea ofensiva con .280 de bateo, 38 Hrs y 208 carreras remolcadas.

Más atrás en el tiempo, entre 1889 y 1899, Jack Stivetts disparó 35 majaguazos y llevó al plato 357 compañeros, con un promedio de .298. Warren Spahn, un ganador de 363 partidos y uno de los mejores lanzadores de la historia, azotó el pitcheo de la Liga Nacional durante sus 21 campañas de servicio y sus 35 cuadrangulares así lo confirman.

Don Drydale con 29 y Walter Johnson con 24 batazos de cuatro esquinas continúan en la lista de esos que además de lanzar, batearon y mucho.

Un caso extraño es el de Rick Ankiel, este lanzador que su actuación como novato en el 2000 (11-7, 3.50, 194 ponches) le valió llegar segundo en competencia para Novato del Año. Pero en el 2001 una lesión limitó al novel abridor a seis salidas y lo sacó del terreno de juego durante tres temporadas. Cuando volvió en 2004 había olvidado cómo lanzar, participó solo en cinco partidos como relevista, y con un alto promedio de carreras permitidas de 5.40, creímos  ver su carrera terminar.

Ankiel no se rindió y volvió al espectáculo en 2007, ahora como jardinero, regreso que le permitió durar ocho años más como pelotero profesional, compilando estadísticas frías como bateador de (.240, 76, 251).

Bateador Designado

La regla 6.10 del bateador designado (DH), por sus siglas en inglés, se implementó en la Liga Americana en 1973, esta faculta a un jugador elegido, por el dirigente, a batear en lugar del lanzador.

David Ortiz (DH) Boston Red Sox.

El reglamento estipula: “Un bateador puede ser designado en sustitución del pitcher abridor y todos los pitchers subsecuentes en cualquier juego, sin afectar de ninguna manera la situación del o de los pitchers durante el encuentro.”

Ese ordenamiento quita un peso de encima en los lanzadores de la Liga Americana, no así los de la Liga Nacional, que aún insiste en que el pitcher agote sus turnos al bate. Lo que lleva a observar que los buenos bateadores, siendo monticulistas, de las últimas décadas provengan del más viejo de los circuitos.

Los pitchers de la Liga Americana agarran un bate cuando su equipo visita un estadio de la Nacional, ya que se juega bajo las reglas del parque de pelota que albergue el partido en cuestión.

No se les puede lanzar

Actualmente las Grandes Ligas cuentan con unos pitchers que le dan un palo a cualquiera, unos jugadores que al tomar un bate en las manos cambian la programación y se comportan como unos

Madison Bumgarner

portentosos bateadores.

El A´s de los Gigantes de San Francisco, Madison Bumgarner lleva una carrera envidiable con el madero, con 19 Hrs y 41 remolcadas. Otro muy buen bateador, siendo un extraordinario lanzador es Zack Greinke, quien hoy en día milita con los Arizona Diamondbacks, batea de por vida un buen .225, 6 bazucazos y 15 traídas a la registradora.

Carlos Zambrano, Dontrelle Willis, Mike Hampton y Micah Owings son otros de los lanza llamas que en la historia de las Grandes Ligas han sabido darles un magnífico uso a su capacidad de batear. Corroborando que hay pitchers que no solo dominan los secretos del pitcheo, ellos también saben golpear la pelota de forma efectiva.

 

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Rafael Henríquez
Director y Productor de Con Miel y Con Hiel Mass Media, Periodista, Cronista Deportivo, Locutor, Escritor.