A dejar el cuero en la cancha

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La Asociación Nacional de Baloncesto, NBA, por sus siglas en inglés, empezó a contabilizar los minutos de juego en un partido como una estadística en la temporada de 1951-52.

 

Después de una extenuante serie regular, la NBA inició el pasado sábado la postemporada; lo que le exige a los equipos clasificados un mínimo de cuatro partidos extras, para los que sean barridos en primera ronda, y un máximo de 21 para aquellos conjuntos que lleguen a la fase final y deban jugar el total de los juegos agendados en busca del cetro de campeón.

Con 82 partidos en “la regular” y un mínimo de 48 minutos por juego, según el portal Basketball Reference la NBA promedió 19,828 minutos jugados por equipo. El conjunto que más tiempo en cancha duró, fue Dallas Mavericks con 20,005 minutos. Los Mavericks clasificaron, lo que significa más tiempo de juego para esos atletas.

 

Los equipos San Antonio Spurs y Phoenix Sun necesitaron el mínimo esfuerzo traducido en minutos jugados con 19,705. El primero de éstos obtuvo sin problemas un puesto en la postemporada, clasificaron segundo en su Conferencia. Se puede decir que es el conjunto más “descansado” de los 16 que lograron su pase.

De manera individual, James Harden, con 3,125 minutos jugados, fue el jugador que más tiempo permaneció en el tabloncillo. El guard tirador de los Houston Rockets participó en los 82 compromisos de su equipo y promedió 38:11 por partido.

 

El desgaste físico de estos atletas es directamente proporcional al tiempo consumido en el tabloncillo, de ahí que vemos a los jugadores presentando cuadros de deshidratación, calambres y agotamiento. Parte del trabajo del cuerpo técnico de cada equipo es paliar los embates de una temporada por demás extenuante para sus deportistas.

 

Al ver los partidos efectuados en el fin de semana, inicio de los playoff, los jugadores estelares de los equipos favoritos no necesitaron emplearse a fondo para que sus franquicias obtengan el importante primer triunfo en esta ronda inicial. Salvo contadas excepciones, Paul George de Indiana Pacers, LeBron James y Kevin Love de Cleveland Cavaliers y Al Harford de Atlanta Hawks; quienes necesitaron presionar sus músculos para llevar a sus conjuntos a la victoria.

Se supone que esta primera etapa de la postemporada no represente dificultad para los favoritos, pero ver a un LeBron James jugando 40 minutos en el primer partido, en contraposición con Dwyane Wade, guard del Miami Heat, quien solo necesitó 26 minutos para guiar a su equipo, es algo que llama la atención.

 

El problema de los equipos que dependen enteramente de un jugador para obtener resultados satisfactorios es el nivel de cansancio que manifestarán sus estelares a medida que los partidos se tornen más exigentes. Puede resultar contraproducente en una etapa de semi-fondo, como la actual, que los conjuntos “favoritos” requieran del máximo esfuerzo desde el inicio del playoff.

 

El objetivo es levantar el ansiado trofeo de “NBA Champion”, esto requiere que los aspirantes salgan a dejar el cuero en la cancha. Y en este escenario la voluntad humana juega un papel más que trascendental. Muchas veces esta entereza puede más que el cansancio, y la sed de victoria es justo el energizante necesario para revitalizar un cuerpo deteriorado por demás.

 

Terminada la Temporada 2015-16, y al ser testigos del equipo que se alce con el cetro, entonces se sabrá quién fue el vencedor, si el agotamiento o la fuerza de voluntad.

 

 

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Rafael Henríquez
Director y Productor de Con Miel y Con Hiel Mass Media, Periodista, Cronista Deportivo, Locutor, Escritor.